¿Cómo identificar a un mal líder?

mal líder

Mal líder. En el anterior post referido a este tema hicimos énfasis en la relación líder-equipo, pero hoy tocaré el tema de las cualidades de un mal líder.

Un mal líder

Partamos por la base de que pienso que un “mal líder” ya no sería un líder, pero a efectos de ilustrar el punto usamos ese término.

Un mal líder “malvado”

Los hay de todo tipo y formas, algunos peores que otros, hay “líderes” que acosan a su personal o se pierden en los vicios, hablando de casos extremos. Son malos y se nota a leguas, porque ni intentan hacer un buen trabajo, dejan que el poder del cargo los absorba y se pierden en él.

Este tipo de líderes no asume su responsabilidad por el equipo, ni por los resultados que se deben lograr. Es de difícil comprensión el por qué llegaron hasta ahí. Pero están ahí y su presencia hace daño. También pueden estar ausentes durante largos períodos de tiempo, y dejan a la organización descabezada.

¿A qué me refiero con que hacen daño? A que tiene malas intenciones y busca vivir de la organización, ya sea de una forma parasitaria o hurtando y saqueando recursos de la misma. En casos aún más extremos hay una intención de destruir y sabotear la organización, estos lideres siniestros son tóxicos, deben ser identificados y tomar acción cuanto antes.

Un mal líder que intenta

Por otro lado, tenemos un mal líder que intenta pero que no puede, que se deja llevar por emociones y reacciona descontroladamente.

Tiene una visión de crecimiento, pero sus caminos no son los apropiados, hace uso del discurso de la “unión” pero solo genera división.

No sabe cómo manejar situaciones difíciles, no es transparente por completo, no confía del todo en la gente y el bienestar de los stakeholders no es un objetivo válido, la meta es aumentar rentabilidad a como dé lugar.

Puede que tenga buenas intenciones, pero no tiene la predisposición de pasar por el fragor de la batalla junto a su equipo, siempre se queja de que la gente no es suficientemente buena. Que no hay compromiso, y que si las circunstancias fueran diferentes tendría mejores resultados.

Este tipo de líderes también viene en una variada gama. Pero comparten esas características, finalmente no asumen total responsabilidad de su cargo de liderazgo.

Con el respeto que merecen, pero parecieran miserables en el cargo, siempre quejándose de algo, esperando que la solución venga de algún agente externo. Como si estuvieran sufriendo por estar donde están.

Sí, busca nuevas cosas que la empresa puede implementar, nuevas técnicas, usualmente tratan de modernizar la empresa, pero sus ideas no son permeables y la mayoría queda ahí. O le encarga la labor a una persona y el resultado es un intento de implementación que no cubre sus expectativas.

Un “mal” líder que será bueno

No sé si un líder nace o se hace, pero sé que hay líderes que se van fortaleciendo con el tiempo, se equivocan, pero aprenden de esos errores, desde los primeros momentos tienen claro que se deben a su equipo y a los objetivos de la organización, pero que al principio tropezarán porque nadie nace sabiendo.

Son líderes que no bajarán los brazos hasta transformarse en el tipo de guía que su equipo requiere y que ellos quieren ser, conocen las bases de los diferentes trabajos, tal vez no los hizo todos, pero sí empezaron desde abajo y se forjaron con cada batalla que enfrentaron. Pero no queda ahí, el líder tiene que ser el mejor guerrero, el más apto y capaz. Tiene que ser quien tenga la capacidad de llevar al equipo y de batallar contra la dicotomía del bienestar del equipo (y el suyo) y el lograr los objetivos del equipo sacando lo mejor de cada miembro del equipo.

Si los vemos apoyémoslos, porque eventualmente pueden ser la diferencia, y pueden se nuestro apoyo para afrontar este gran reto, un buen líder forma nuevos líderes, porque serán parte de sus equipo más cercano. No les teme porque se sabe capaz de gestionar todo ese talento, no trata de evitar el surgimiento de gente que le represente la necesidad de seguir mejorando. Se pone a la par y les sigue el paso, marca el paso de hecho. No es mezquino en ese sentido. Un líder une, no divide.  

Y bueno… un líder no es eterno, eventualmente de ese pool de líderes tendremos que designar a nuestro sucesor, sin querer aferrarnos al cargo, eligiendo al más idóneo. Pero un mal líder no tiene esa oportunidad, todo muere con él, un mal líder no trasciende.

¡Buena caza!

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