Esfuerzo del líder. Sin medallas línea de meta.

Esfuerzo del lider

El esfuerzo del líder no tiene fin. Es un concepto difícil de asimilar, porque queremos ver la luz al final del túnel de nuestro esfuerzo. Añorando la “época dorada” donde podamos descansar y disfrutar de los frutos de nuestro esfuerzo.

Por un lado, está la noción de que nuestro presente es algo que nos disgusta tanto que depositamos todas nuestras esperanzas en un futuro que no sabemos cuándo llegará, si es que lo hará. No encontramos propósito en nuestro esfuerzo actual, y queremos que termine.

Por otro, esperamos esos premios y momentos de celebración al haber logrado alguna meta concreta. Sí, son muy importantes, nos dan un empujón, pero no podemos depender de esos momentos para medir nuestro esfuerzo.

No hay medallas, no hay una línea de meta, nuestra responsabilidad es con nuestra organización y con nuestros equipos. Con nosotros mismos, con lograr lo mejor que podamos lograr y ser nuestra mejor versión. Para así, poder sacar lo mejor de nuestros equipos, de nuestras organizaciones balanceando la dicotomía del líder entre crecer y alcanzar nuestros objetivos como organización y mantener y fortalecer el bienestar de nuestros equipos dejando la puerta abierta a su evolución. https://perflex.es/dicotomia-del-lider-contradicciones-que-exigen-balance/.

Como Jung indica, la lucha es hacia adentro, con uno mismo, con ir “desbloqueando” nuevos niveles de nuestro subconsciente y alcanzar nuestro verdadero potencial. Jung no es del todo explícito con lo que este viaje exige, hace alusión a que es algo «incómodo» y que requiere esfuerzo, pero no ilustra del todo lo que exige de cada uno de nosotros. Es algo que vengo explorando ya varios posts. Inspirado en el libro de David Goggins, Can’t Hurt Me.

Un líder tiene una doble labor, acercarse a su máximo potencial (sabiendo que esto varía de persona en persona) y desbloquear el camino de su equipo para que en conjunto también logremos lo más posible. Sin línea de meta, sin medallas. Un esfuerzo que vale por sí mismo, y cuyo premio está encerrado no al final del camino, sino durante el mismo.

¡Buena caza!

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