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Sí, claro. Y estoy harto de fingir que no

¿Qué es lo primero que viene a nuestra mente cuando mencionamos la palabra “dinero”? Poder, fortuna, posibilidades, bienestar, felicidad tal vez, y muchos otros términos. Aparentemente el dinero es muy variable en cuanto a su definición.

Una relación bastante confusa, por un lado, considerado el origen de muchos males en el mundo, pero por otro, todas buscando lograr el hit que las catapulte hacia la fortuna y la independencia financiera.

Independencia financiera, un término de moda actualmente. El generar suficiente de forma pasiva como para cubrir todos nuestros gastos. Y surge de esa moda una erupción de ofertas para hacerse millonarias de la noche a la mañana generando estos famosos ingresos “pasivos”, entonces ¿buscamos recibir sin hacer mucho o incluso nada? Una fuente ilimitada de posibilidades para poder dedicarnos a lo que nosotros queramos, ¿o sea que renegamos contra nuestro presente porque no recibimos suficiente o porque no disfrutamos lo que hacemos?

Por supuesto que cuando recibimos menos de lo necesario, ya no se trata de disfrutar o hacer más o menos, se trata de sobrevivir. Subsistir. Probablemente en un futuro tengamos un escrito especial para este tema.

Volviendo al escenario en el que probablemente se encuentre quien lee esto. Hemos mencionado un término esencial, “necesario”, ¿cuánto necesitamos para vivir tranquilamente?, y ¿cuánto establecemos para postergar nuestra felicidad creyendo que alcanzar ese número mágico arreglará luego todo lo que no está en armonía ahora?

Yéndonos al otro extremo pensamos que “la plata solo es plata” y nos sentimos “libres” al estar fuera de la influencia del dinero al no “dejar que nos controle”, al no planificar los gastos ni conocer las condiciones de las deudas que tenemos, pero solo estamos negando la realidad. Todo sigue ahí, lo recibimos de algún lado, un salario u otra fuente de ingreso, y lo gastamos a cambio de lo que sea que queramos y necesitemos.

Pero detengámonos por un momento ¿Cómo podemos “negar” algo que no entendemos? ¿Cómo podemos sentir que estamos fuera de su influencia sin entender ni siquiera nuestras finanzas?

Todo lo que reprimimos se va a nuestro inconsciente y se manifiesta de forma arcaica, es un hecho estudiado a profundidad por el psicólogo Carl Jung. Al mantener los pensamientos en la conciencia evitamos que caigan en la profundidad del inconsciente de donde volverán primitivamente.

Bajo esa premisa, ¿qué tendría de malo ser más sinceros acerca del dinero y admitir que lo queremos y que lo necesitamos? Que queremos suficiente para vivir tranquilamente. 

Dos palabras para empezar a construir una relación sana con el dinero son: Necesario y Suficiente.  

Tal vez en el dinero vemos un sinfín de significados porque proyectamos ahí cosas que llevamos dentro. Y nadie es igual, especialmente en nuestro interior, es tentador llevar una vida financieramente libre, pero somos comunidad, nos guste o no, y dudo que se pueda disfrutar de la libertad financiera si el vecino está muriendo de hambre. Un equilibrio es lo que necesitamos, y lo lograremos sincerándonos en nuestra relación con el dinero.

Habiendo meditado mucho al respecto, veo el dinero como abono, un fertilizante para lograr que los proyectos (personales o de otra índole) marchen. Abono con el cual puedes obtener lo necesario, pero también por el cual te ofrecen todo tipo de frivolidades. Abono que no quiero acumular desmedidamente, sino que quiero usar para lograr un positivo en el rubro en el que mis proyectos se encuentren.

¿Quiero tener dinero necesario y suficiente para abonar mis proyectos y atender mis necesidades? ¿Creo que actualmente tenemos una relación poco sana con el dinero proyectando un sinfín de cosas usándolo como chivo expiatorio? ¿Creo que una puede podrirse en dinero? Creo que debemos sincerarnos con el dinero, entenderlo, aprender cómo funciona y tomar una postura al respecto.

Sí, claro. Y estoy harto de fingir que no.

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