¿Qué pasa cuando se deshumaniza una organización?

cuando se deshumaniza una organización

¿Cuáles son los efectos cuando se deshumaniza una organización? Una pregunta importante especialmente porque una organización es humana por definición. Un grupo de personas organizadas para lograr un fin. Pero, si una organización es humana por naturaleza, ¿cómo es que la mayoría de nuestras prácticas van en contra de esa lógica?

Implementamos prácticas para controlar, uniformar, reprimir, ordenar, formar, etc. Promovemos la desconfianza y el secretismo. Se comparte información del lugar donde se trabaja, pero “solo hasta ahí”.

Empezamos a competir por quién tiene la mejor oficina, el salario más jugoso y las mejores condiciones, en lugar de colaborar, se abre un ring de pelea donde prima la confrontación.

¿Alguien quiere pensar en el cliente?

Más ocupados peleando entre nosotros, olvidamos al motor de la organización, por quien hacemos todo lo que hacemos, nuestro cliente.

Y es lógico que esta sea una consecuencia por el simple hecho de concentrarse en sobrevivir en lugar de dedicarnos a escuchar qué requiere nuestro cliente.

Y no solo desatendemos al cliente, la competencia también nos cae por sorpresa, se llevan nuestro talento, se adelantan con más y mejores servicios/productos, atendiendo las necesidades de un cliente al que nosotros ya no escuchamos.

Organizaciones (in)humanas

De estas las hay en todas sus formas y colores. Tenemos extremos bien conocidos donde ya se habla prácticamente de esclavitud, salarios miserables y turnos de 23 horas. Llegando a situaciones menos extremas, pero con mecanismos más sutiles de sometimiento o subordinación.

En estas organizaciones se trata de aumentar lo más posible la estructura “militar”, de subordinación, burocracia, dar órdenes, reprimir la iniciatica con el clásico: «no se te paga para pensar, sino para hacer», etc.

Todos empiezan a usar unas máscaras como mecanismo de defensa, se pierde transparencia.

Menos transparente cada vez

Todos usando máscaras, todos protegiendo sus posiciones, para que no le “arrebaten” la oficina más grande, el mejor parqueo, etc.

Creamos una organización turbulenta, oscura, ya no debe sorprender que la falta de transparencia genere susceptibilidad, del clásico “ellos vs nosotros”,

Una especie de neblina recorre los pasillos y entra en las oficinas hasta nublar el criterio de las personas. Dejamos de vernos como somos, todo se distorsiona.

Esto se refleja en nuestras acciones. Más secretismo, ya empezamos a desconfiar de todos y la información financiera se restringe, se “edita” dependiendo del grupo al que va dirigido y el flujo de información se corta, no solo se ralentiza, se interrumpe casi por completo.

Cuando hay gente nueva ya nadie comparte nada de lo que sabe y se espera que aprendan por su cuenta, o que tomen otros caminos. Y así como la gente nueva no recibe nada, poco a poco dejan de darlo, dejan de aportar con nuevas ideas o iniciativas y finalmente la organización se cierra a nuevas perspectivas que podrían serle útiles.

Miedo

¿Por qué hacemos que nuestras organizaciones sean menos humanas? Por miedo. Tememos que, por ser transparentes, por confiar en la gente, etc. tengamos que salir de nuestra zona de confort.

Es más fácil vernos como números que como personas, como recursos y no como humanos. Creemos que es más fácil pelear por mantener nuestra zona de confort en lugar de ponernos de acuerdo y salir adelante como equipo.

Pero algo que siempre digo en este blog es que las decisiones organizacionales cortoplacistas terminan mal. Mientras que las decisiones con visión a largo plazo, dan resultados más sostenibles.

¿Excusa?

Si las organizaciones son humanas por definición, ¿por qué estamos tratando de deshumanizarlas? ¿En nombre de la maximización del valor para los accionistas? O tal vez usamos también esa excusa para ocultar otros conflictos no resueltos, temas que debemos explorar en nosotros mismos en lugar de culpar a factores externos justificando por qué nuestra organización en lugar de promover la individualidad y ayudar a que la gente encuentre su lugar, busca la represión, la uniformidad y dice: “si algo aquí no te gusta, ya sabes qué hacer”.

Buena caza.

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