2 historias sobre el robo a una vendedora.

Robo a una vendedora

¿Qué haces ante el robo a una vendedora? Claudina es vendedora senior de la empresa, con más de 10 años de experiencia. Nadie conoce sus rutas mejor que ella, ni qué decir de sus clientes, una relación que los años afianzaron poco a poco.

La mañana del 8 de agosto del año en curso se encontraba cerrando la jornada. Orgullosa no solo de haber vendido, sino también de haber cobrado un buen monto. Eran las 18:30 de una fría tarde de invierno cuando hasta el sol se va más temprano a su casa por las bajas temperaturas.

Ramiro, el Administrador de la empresa también estaba en su auto camino a casa, escuchando sus podcasts favoritos. Hasta que una llamada entrante interrumpe todo, sorpresa es nada para describir lo que sintió, Claudina estaba llorando. Acababa de sufrir un robo. Cuando regresaba a casa la esperaron en la esquina de una calle vacía y la rodearon 3 personas. Empezó a temblar y solo sintió que por detrás le arrancaron el maletín que le habían regalado en su cumpleaños y que contenía las cobranzas y otros efectos personales.

Luego de ello sintió un empujón que la puso de rodillas mientras los maleantes escapaban, y así, en menos de 3 minutos, todo sucedió. Lo primero que hizo fue correr a casa entre lágrimas para contarle a su familia y pasado un rato llamó a Ramiro para notificarle del robo.

Las 2 historias

Desde ese momento en la cabeza de Ramiro se desenvolvían dos historias, una acerca de la plata y otra acerca de la persona. Aunque le avergüenza admitirlo, en un momento dudó, se preguntó si Claudina le estaba mintiendo, pero no, imposible fingir todo eso, absurdo dudar de ella luego de tantos años trabajando juntos.

Mientras que la otra historia era ella, su bienestar, ¿cómo se encontraba? ¿estará lastimada? Sabía que lo importante era que un miembro de su equipo reciba el apoyo de la empresa en un momento de crisis.

Pero, de nuevo la otra historia de plata, recursos y empresa luchaba por escribirse, y se preguntaba “¿cuánto le robaron?” No se había atrevido a preguntarle porque al momento de hablar Claudina estaba muy afectada. Le inquietaba, ¿sería el monto para pagar proveedores? ¿quién se haría cargo de esa pérdida?

No, las personas son primero en su organización, luchó por reencausar la trama final entre ambas historias en conflicto, una que piensa en la gente solo como recursos y la otra que piensa en la gente como seres humanos.

Llegó a casa y fue a su cocina por un vaso de agua. “¿Qué hago?” se preguntó. En la universidad nadie enseñó nada que pueda aplicar en estos momentos. Sabe que en otras empresas se haría responsable de esta situación a la vendedora por haber sido descuidada y por haber perdido recursos de la empresa, que, aunque haya sido en una situación extrema, eran su responsabilidad y no le queda otra que asumirla.

No siente que eso esté bien, es decir, le acababan de asaltar de una manera agresiva, fue un robo a una vendedora. ¿Cómo encima de eso podría decirle que ella se haga cargo del dinero? Ni sabía cuánto era. Aparte que Claudina también perdió sus cosas en ese asalto.

2 historias luchaban por escribirse en su cabeza y en la empresa. Una sentenciaba a Claudina como responsable de la situación y le obligaba a pagar pese a lo terrible de la situación, tal vez facilitándole el pago en cuotas como gran cosa; la otra ponía a Claudina en primer lugar y se desenvolvía desde el apoyo hacia ella, dejando el dinero en segundo plano, sabiendo que habría una solución, pero sabiendo que el bienestar de una colaboradora estaba primero, que ya luego hablarían sobre el dinero.

Una pone fin a la situación de la manera “fácil”, la otra abre una puerta a otras preguntas: ¿cómo evitar que esto suceda? ¿cómo proteger tanto a los colaboradores como a la empresa en caso de que pase? ¿Cómo reducimos el uso de efectivo para minimizar el riesgo?

¿Y no es el conflicto que todos los líderes tienen? La gran dicotomía entre recursos financieros y el bienestar de las personas. Plata y personas, dos fuerzas que en muchos momentos parecen colisionar caóticamente.

Ramiro no hizo caso a su lado «racional» numérico, sino que se refirió a los valores de su empresa. Si había un momento para ponerlos a prueba era ahora. Finalmente, la empresa brindó todo el apoyo a Claudina y el equipo se reunió para conversar sobre lo sucedido. Cuantificaron el daño monetario y se asumió como organización, como equipo, afortudamente lo perdido no fue fatal para las operaciones. Lo importante es que ella estaba bien y todos se lo hicieron saber.

Ramiro se pregunta cómo hubiera actuado el equipo en caso de que todo haya sido un montaje, ¿habría sido detectado? Aparta ese pensamiento porque es un análisis que ya no aporta nada.

Claudina poco a poco volvió a retomar la rutina en lo que el miedo se iba disipando. Sabe de otros colegas vendedores que aparte de haber sufrido el robo fueron despedidos y pagaron el monto robado con sus beneficios sociales. Pero su organización no era así, y ella sintió ese apoyo. Fue algo que sucedió mientras hacía su trabajo, con el objetivo de aportar al crecimiento de la organización y al suyo.

Durante la reunión donde se decidió cómo actuar Ramiro sintió todos los ojos sobre él, no solo por Claudina, sino por el mensaje que lanzó al resto del equipo. Pasado el susto agradece haberse apegado a los valores del equipo, porque se lanzó un mensaje poderoso de que todos estamos juntos en esto, que el bienestar del equipo es tan importante como el desempeño financiero de la organización. Y que finalmente, la gente no es un recurso más que puede ser cambiado, sino que somos personas, con todo lo que eso implica.

Actualmente es una prioridad del equipo minimizar ete riesgo ya sea con seguros de cobertura ante robos o reduciendo el uso de efectivo. Finalmente, ESA fue la historia que se escribió.

¡Buena caza!

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