Existe una puerta que es solo para ti.

solo para ti

Una puerta solo para ti. Aprendemos lo mismo en los colegios, lo mismo en las universidades, tratando de estandarizar la “línea de producción” para producir profesionales aptos para el mercado laboral. Olvidamos que la palabra “educare” significa sacar lo mejor de cada uno, no reprimir lo que nos hace diferentes.

Esto se amplifica con la cultura de la comparación, bombardeados con “recetas” para lograr el éxito como lo logró él o ella, los 10 pasos para el éxito, los 5 secretos de la fortuna, etc. Como si fuera un insulto ser quienes somos, y tuviésemos que aspirar a ser alguien más, alguien “mejor”, devaluando nuestro presente y empeñándolo por un futuro donde esperamos tener más dinero, vender más, “valer más”. Todos tratando de complacer al algoritmo a costa de lo que sea.

El rol del líder exige estar en el presente, no quedarse colgado del pasado ni empeñarse por un futuro. Existe estar presentes en total consciencia hoy, aquí y ahora. Por ello comparto este texto inspirado en: Ante la Ley de Franz Kafka (dejo el link al final).

Una puerta solo para ti

Muchas veces lo que parecen ser aspiraciones se convierten en grilletes y olvidamos nuestro propio camino, por querer andar el de otros, la puerta que tenemos frente a nuestros ojos y que muchas veces no cruzamos por temor a lo que nos podamos encontrar, pero que es nuestra, una puerta que nadie puede atravesar por nosotros.

Comparto esto porque me parece una tragedia no vivir nuestra vida por temor y/o por falta de acción como describe el texto de Kafka.

Como líderes estamos sometidos a tanta presión, vivimos en esa contradicción de tener que contentar a todo el mundo, a todos los stakeholders sin perdernos a nosotros mismos en el camino y vivimos bombardeados por la cultura de la comparación, de que un líder es “mejor” que otro porque logra más dinero para sus shareholders, o de que un CEO vale más porque su empresa es más grande, y empieza una competencia de egos que no nos hace bien porque para “ganar” estamos dispuestos a hacer sacrificios impensables que simplemente, a mi parecer, no valen la pena y llegamos al final de la carrera con el ego inflado pero el alma vacía.

No hablo de “conformismo”, no dejemos de buscar nuestra mejor versión, de hecho, andar nuestro camino requiere tener el coraje suficiente para dar el salto y vivir nuestra vida. Porque hay una puerta que es solo para ti, y al final de tus días se cerrará. ¿Podemos quedarnos con la duda de lo que ahí aguardaba por nosotros?

Sé que no es real pretender que viviremos en total hermetismo y que nada influirá sobre nuestro pensar, sentir, intuir y apercibir, pero que todo ello sea combustible para andar nuestro camino. Que todo eso sea parte de nuestro camino y no excusas para no andarlo o para convencernos de que debemos andar el de otras personas para cumplir nuestra misión.  

Encontraremos retos, obstáculos tal vez mucho más difíciles que los que vamos sorteando, pero de eso se trata, no de morir sin habernos atrevido a atravesarla y autoconvenciéndonos de que pese a nuestras “súplicas” nunca pudimos hacerlo.

¡Buena caza!

Aquí dejo el relato de Franz Kafka que inspira este post: https://ciudadseva.com/texto/ante-la-ley/

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