Un líder agotado ¿Cuánto queda en el tanque?

un líder agotado

Un rol de responsabilidad y liderazgo es muy demandante, un líder agotado no es algo raro. ¿Quién no se ha sentido con el tanque de energía vacío? Actualmente estoy leyendo el libro Can’t Hurt Me de David Goggins y destaco algunos elementos en lo que voy de la lectura aplicando sus conceptos al mundo del liderazgo.

La gran tragedia

Siempre consideré una gran tragedia que una persona muera sin haber vivido realmente, y ahora con Can’t Hurt Me, siento reforzado ese concepto con la siguiente historia:

Una persona muere y cuando llega al más allá, quien lo recibe le empieza a leer una lista de sus logros: “gran líder, que trajo bienestar para sí mismo, su familia y su equipo, aportó con sus capacidades a la sociedad, logró sacar adelante empresas que cumplieron un propósito…” y la persona le corta diciéndole: “debes estar equivocado, esos logros no son míos, ese no soy yo”, y la respuesta es: “no estoy leyendo quien fuiste, sino quien pudiste haber sido”.

No todos tienen las mismas capacidades, cada quien es único y no se trata de compararnos, sino de encontrar en nosotros, descubrir y destapar, todo ese potencial oculto, que por mantenernos en la zona de confort no exploramos, no se trata de si alguien logra más o menos que nosotros, sino de saber qué tan lejos podemos llegar y dar nuestro máximo esfuerzo. Como líderes no estamos exentos a esa situación de usar solo un porcentaje de nuestro tanque.

No se trata de hacerse daño

Tampoco se trata de esforzarse al punto de hacerse daño o de hacerlo sin sentido, como, por ejemplo, pidiéndole a nuestro dentista que no use anestesia para que “nos hagamos más fuertes”, eso sería absurdo. Se trata de DESCUBRIR ese potencial que tenemos dentro, que va más allá de las primeras excusas y «explicaciones» que aparecen cuando nos sentimos cansados y pensamos que ya no damos más, pero no es así, podemos más.

Acepta que no todos estarán al mismo tu ritmo

Soy partidario de que un líder no puede exigir lo que no da, y cuando hacemos nuestro máximo esfuerzo, siguiendo esa lógica, estaríamos en posición de exigir que todos marchen a nuestro ritmo, pero de nuevo, todos somos únicos y atravesamos diferentes situaciones durante nuestras vidas. Pedir que todos marchen a nuestro ritmo sería caer en comparaciones de que, si yo logro X, todos deben estar a la misma altura, y no es el caso.

Que eso no nos desanime, que, si nuestro equipo por cualquier razón no llega a su 100%, que no sea un motivo para bajar nuestros brazos y conformarnos, no se trata de excusarnos en que como nadie rinde a nuestro ritmo no tiene caso que sigamos manteniendo ese esfuerzo.

Aquí extraigo una lección de Extreme Ownership de Jocko Willink, somos 100% responsables de nuestras acciones y nuestras decisiones. Que hagamos o dejemos de hacer algo no está en manos de otros, sino solo en las nuestras.

Tanque vacío

A través del esfuerzo, sufrimiento incluso (no nos engañemos pensando que será un camino suave), es que podemos eliminar esos límites que nuestro ego a veces quiere imponer y continuar nuestro camino de evolución, de descubrimiento. Hace dos años leí en Tipos Psicológicos de Carl Jung que “NOSOTROS NO SOMOS NUESTRO EGO”, y esto que leo en Can’t Hurt Me lo ilustra, porque para conocernos realmente debemos lograr esa disociación.

Descubramos quiénes somos, de qué somos capaces y cuando sea hora de partir, que sea habiendo agotado todo lo que teníamos.

¡Buena caza!

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