PERFLEX – Organizaciones, Negocios y Finanzas
info@perflex.es - info.perflex@gmail.com
+591 67049135

3 señales de que tu organización es muy grande

Señales de que tu organización es muy grande

¿Tu organización es muy grande? Todos los ejecutivos buscan el crecimiento de sus organizaciones, crecimiento que parece no tener límites. Cientos de miles de colaboradores, decenas de filiales repartidas a lo largo del globo. ¿Puede llegar una organización que sea consideran “muy grande”?

Número de personas

Claramente un indicador es el número de colaboradores que son parte de tu organización. Si bordeas el millar ya es un indicador, llegar a 5,000 o pasar los 10,000 ya lo deja todo claro. Ni dónde perderse. Tu organización es muy grande.

Pero dependiendo de tu organización y sus características sobrepasar las 500 personas ya puede convertirse en un indicador de que se están alcanzando nuevos niveles de complejidad.

Ricardo Semler pasado de CEO de Semco considera que el tamaño límite de una organización es de 150 (máximo 200) personas.

El argumento es que pasado este número la comunicación horizontal ya es imposible y solo queda recurrir a viejos y obsoletos métodos de gestión con jerarquías, pirámides e intermediarios en la comunicación.

Pasado este número recomienda dividir las organizaciones en unidades de negocio independientes, cada cual con sus respectivos equipos de liderazgo.

Mucho desorden

Si tu organización creció y tiene varias líneas de productos/servicios, notarás que cada una implica una serie de pasos y exigencias que hacen de esta una situación muy desordenada. De nuevo, tu organización es muy grande.

Y podemos verlo cuando una empresa de alimentos empieza a vender artículos para mascotas u otras aparentes incongruencias. Es totalmente válida la intención de diversificar, pero quienes lo hemos intentado sabemos que aumenta la complejidad y la exigencia de recursos.

Este puede ser un indicador de que la organización ha crecido mucho y es momento de reordenar algunas cosas. Ordenar líneas de negocio, tal vez crear marcas para no confundir a los clientes, etc.

Ojo que ordenar no es aumentar la burocracia, es tomar decisiones estratégicas a fin de que las operaciones sigan su curso con la menor cantidad de obstáculos posible. Y, de hecho, eso requiere eliminar la burocracia para lograrlo.

Ya no abasteces

Finalmente, sabes que tu organización ya es demasiado grande cuando tu tiempo, tu energía y tu atención ya no son suficientes para atender las necesidades del día a día.

Considéralo una buena señal. Tu organización es muy grande y llegó a un nivel donde recibió todo lo que podía recibir de tu parte y es momento de tomar decisiones. Si son varias unidades de negocio puedes vender alguna de ellas, puedes contratar un equipo ejecutivo que gestione tu organización, etc.

Pero como siempre, decidir es una obligación, lo bueno es que hay muchos caminos. Llegado a este punto, reflexiona acerca de cómo evoluciona tu rol ya que pasas de empresario a inversionista porque tienes un activo bastante grande (o varios) en tu portafolio. Y la situación exige que actúes como tal. Pero de eso hablaremos en otro post.

¿Ya es demasiado?

Tenemos el reciente ejemplo de Johnson & Johnson. La titánica empresa valorada en más de 400 mil millones de dólares. Analiza dividirse en 2 empresa, una relacionada con su sector farmacéutico y otra dedicada a la venta de productos de consumo. Entre las razones, diversificar el riesgo, mitigar una posible multa por compuestos nocivos en algunos de sus productos, mejorar su enfoque y organizarse mejor. No lo mencionan, pero consideremos las posibles ventajas impositivas y otros “atajos” tributarios que sin duda encontrarán para llevar adelante esta división.

En este punto extra hablo acerca del crecimiento desmedido de las organizaciones. ¿Qué organismo crece indefinidamente en la naturaleza y se sigue multiplicando sin parar? Es cierto que las empresas tambalean por sí solas cuando llegan a cierto punto, pero querer crecer ilimitadamente parece romántico al principio cuando se es pequeño, pero ya llegando cierto punto nos invita a la reflexión.

¿Una empresa “grande” es mejor que un pequeño negocio familiar que ha estado atendiendo un barrio de alguna ciudad por más de 100 años? Más grande no siempre es mejor. Y buscar el crecimiento perpetuo debe ser una mochila que tal vez debamos quitarnos de una vez. Porque aparte de irreal e improbable, es una carga muy pesada para cualquier líder.  

Buena caza.