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El Poder de la Cima

La mayoría de las organizaciones se siguen manejando bajo una estructura piramidal con el máximo representante en la cima. Es un modelo que sirvió en su momento, sin duda, y aunque ahora exige un cambio lo analizaremos para entender. Porque cómo cambiar algo si no lo entendemos.

Este modelo organizacional piramidal tiene alrededor de 150 años oficialmente, se creó como una manera de ordenar los cargos y sus interacciones. Como una manera de separar y demarcar las responsabilidades y roles de sus participantes.

Reyes Chiquitos

Uno de los problemas de estos esquemas verticales y con una sola persona por encima de todas es la ilusión que crea alrededor de ésta. Sin importar que sea un equipo pequeño en una organización pequeña, estar a la “cabeza” alimenta este delirio de poder.

El Delirio de Poder

¿Qué esperamos que pase cuando hacemos creer a una sola persona que todo está en sus manos y sin la cual no podríamos subsistir en nuestra organización?

Primero ponemos una enorme presión sobre esa persona, siendo que debería ser compartida; ese peso debería ser distribuido entre el equipo, entre la organización en su totalidad.

Además, justifica decisiones que de otra forma no deberían suceder: sueldos exagerados de los directivos, beneficios desmesurados como bonos corporativos y otros privilegios, justificación de maltrato hacia los colaboradores, viabiliza el trato predatorio hacia la competencia u otros actores y crea un aura que los separa del resto de la empresa. Se vuelve inalcanzable llegar a la cima.

La Carrera de la Rata

Habiendo creado esa brecha, empieza la carrera, inescrupulosa y destructiva por llegar a la cima. Si en mi equipo somos 5 colaboradores y un solo puesto de “jefe”, claro que empezará una competencia por alcanzarlo.

Primero sacamos el serrucho para que quien está por encima de nosotros caiga, empezamos una batalla entre nosotros y el o la “jefa” para removerlo del camino. Empiezan los rumores de que su forma de gestionar no es buena, empiezan los secretos al informar parcial o nulamente de sucesos importantes, etc.

Y el o la “jefa” saca el escudo, debe protegerse de 5 o más personas que buscan su cargo, crea esta barrera, esta fortaleza alrededor para cubrirse. Limita la interacción con su equipo a lo estrictamente necesario y prefiere interactuar con otros “jefes” a quienes no ve como amenaza.

Entre compañeros también empieza la desunión, todo por llegar lo más rápido posible al cargo de jefe, con todos los beneficios que implica. Empieza un círculo vicioso que se extiende a lo largo de la organización, de esa “gran familia”.

El Riesgo de estar en la Cima

Ya en la cima, como el o la “triunfadora” de la carrera, habiendo sacado todos los inescrupulosos artificios para llegar, con mérito por supuesto, pero con un toque de ambición, porque sabemos que las grandes corporaciones buscan personas cada vez más ambiciosas, que puedan dedicarse por completo a la empresa, 24/7, familia, amigos, hobbies, no son bienvenidos.

Dicen que es normal que un gerente tradicional de 60 solo encuentre satisfacción en comprar un auto lujoso, una gran mansión, aislarse en la burbuja de su entorno y cambiar a su esposa de 60 por dos de 30. Porque ha sacrificado tanto (todo) por llegar donde está.

El Verdadero Poder

Nuestra cultura no favorece el cambio si seguimos fomentando la idea de que una sola persona, esta especie de “super humano” hace que todo sea posible sin colaboración de nadie. Claro que actores destacados son relevantes, pero sin las decenas, centenas o hasta miles de personas que colaboran en las diferentes organizaciones nada sería posible.

Claro que es más fácil trasmitir la imagen de una persona superdotada en lugar de tomarse la molestia de conocer a quienes lo rodean y también permiten que las cosas pasen.

Conclusiones

Hay mucho por escribir y reflexionar al respecto, pero habiendo cubierto lo básico podemos entender lo tóxico que es seguir alimentando esta cultura de una carrera eterna por llegar a “la cima” y embriagarse del delirante poder que conlleva.  

Si estás en la cima no dejes que el poder te ciegue, no olvides que un equipo no es una sola persona y recuerda que nuestra meta es ser mejores, otorgar productos y servicios en beneficio de nuestros clientes, en equipo. No es una carrera eterna que se llevará lo mejor de nosotros y que nos dejará en la cima ebrios de poder hasta que alguien llegue a reemplazarnos.

Te deseo lo mejor.

Buena caza, guerreras y guerreros.

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