No hay mal equipo, solo mal líder.

Mal equipo

Un equipo solo es tan bueno como su líder, lo que querría decir que no hay mal equipo, solo mal líder. Extraigo esta lección del libro Extreme Ownership de Jocko Willink.

No hay mal equipo, solo mal líder

Jocko Willink presenta esta premisa como algo que obviamente incomodará a quienes se quejan de sus equipos, que reclaman porque con un mejor grupo de personas lograrían más y mejores resultados.

Y es cierto, para un líder es más fácil argumentar que su equipo no está suficientemente preparado para afrontar los retos y que por ello el desempeño del equipo no es el esperado.

Pero cuando se responsabiliza al líder por el 100% del desempeño del equipo las cosas cambian, porque no hay dónde esconderse, ya no hay dónde más mirar que a uno mismo. Pero, ¿qué tan cierto es esto?

La premisa detrás de esta lección es que un líder es responsable de sacar lo mejor de su equipo, y siempre sumar, algunos miembros aportarán más o menos que otros, pero el objetivo es sumar y avanzar. Ser capaz de compensar debilidades de algunos miembros con fortalezas de otros, y de que todos, pese a sus distintas cualidades, aporten para avanzar.

¿Y si en mi equipo hay colaboradores tóxicos?

El libro indica que si un líder no toma la decisión de reformar o deshacerse de esos colaboradores, también es responsable de ello.

Y es que, ya no hay otra forma de verlo, el líder es el máximo responsable del desempeño de su equipo. Sin excusas. Suena muy brusco, y sin duda al leer esto muchos líderes pueden ponerse a la defensiva y empezar con una serie de razones por las cuales no es cierto.

Esto va por el lado de asumir responsabilidad por lo que a uno le sucede en lugar de transferir o proyectar esa responsabilidad a otros factores externos para justificar una situación no deseada, «logramos malos resultados por culpa de todos, menos la mía».

Un líder con un equipo de lujo también puede fallar si no sabe liderarlo. Puede haber problemas de egos, choques de personalidades, y muchas otras situaciones que si un líder no sabe atender también tendrá resultados negativos.

¿Significa esto que soy un mal líder?

No. Tampoco se trata de culparnos como líderes, sino de hacer consciencia de que está en nuestras manos la forma en la que organizamos a nuestros equipos. De salir de la zona de confort de que estaríamos mejor si tuviéramos “mejores” colaboradores. Porque no se trata de eso, sino de hacernos responsables de nuestro rol de liderazgo y sacar lo mejor de nuestros equipos.

El libro más adelante habla de la dicotomía del líder, del balance entre lograr buenos resultados y velar por el bienestar de nuestros equipos (haré un post más adelante), pero pienso que si un líder tiene ambos objetivos en mente, cumplir sus responsabilidades con la organización y con el bienestar de su equipo, ya puede estar seguro que va por buen camino.

Una vez alguien me dijo: un líder tiene el equipo que merece y viceversa. ¿Tú qué opinas?

¡Buena caza!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.