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El Dinero

El dinero en efectivo es un enigma por sí solo, sin entrar en temas más amplios como las finanzas, la contabilidad o la economía.

Es el recurso líquido por excelencia, pero pierde su valor a cada instante si no se mueve. Antes estaba “respaldado” por el valor del oro, pero ahora ya no, es fiduciario.

¿Cómo se “genera”?

Normalmente surge como acuerdo de una transacción, el dinero de un salario proviene del acuerdo entre una organización y sus colaboradores. Pero a su vez, el dinero que recibe la empresa proviene de las ventas que realiza, todo proviene de miles de millones de acuerdos en todo el mundo.

Acuerdos bilaterales como son una compra-venta o inclusive unilaterales cuando uno decide tomar dinero de otras personas sin su consentimiento.

Sujeto a los vaivenes de los bancos centrales y gobiernos cuando determinan modificar las tasas de interés o darle duro a la máquina imprime billetes.

Hay quien dice que su valor está dado por la confianza que todos depositamos alrededor suyo.

Obviamente despierta pasiones, lo más profundo de la naturaleza humana, el deseo por el dinero es impulsado por el miedo, la ambición, vanidad, deseo, y tantos otros instintos básicos. Sin duda mucha gente lo ve como una herramienta maligna que abre la brecha entre los que lo tiene y los que no.

No de la nada surgió la frase de que “el dinero atrae más dinero”, pero se han visto fortunas desaparecer tan rápidamente. Volátil y caprichoso.

Dónde lo Guardo

Pero ahora vamos un poco más allá, ha dejado de ser físico, puede ser digital, almacenado en el ciberespacio. Con sus propias divisas, tan polémicas como novedosas.

Hay instituciones que ofrecen máxima seguridad, algunas de las cuales fallaron a nuestros abuelos y por lo cual preferían guardarlo en su colchón. Ahora prometen no solo guardarlo, sino ofrecen un rendimiento, un retorno, por el derecho a “invertirlo” mientras no lo necesitemos.

Pero ni el dinero escapa a la tiranía del tiempo.

Su Valor en el Tiempo

Por sí solo no vale nada, no podemos comer billetes, y peor si ahora es digital, al menos un montón de billetes devaluados sirven para hacer alguna manualidad o atizar el fuego.

Vale por las posibilidades que nos da, ¿será por eso que enloquecemos por tenerlo y acumularlo? Tal vez no queremos quedarnos sin posibilidades, aunque la vida está afectada por muchos otros factores como el tiempo, y eso no se compra.

Su acumulación conlleva muchas cosas, un supuesto prestigio, abundancia, señal de haber ganado el juego del capitalismo, etc.

Me pregunto cuál es el efecto en la devaluación del dinero ocasionado por la acumulación absurda de algunas personas y corporaciones. Si es que hay alguno, pero algo me dice que sí.

Hemos llegado al punto de poder hacer dinero solo por el hecho de tenerlo, los mil millonarios del mundo ya están atrapados, ni gastando su fortuna como desaforados pueden deshacerse de ella.  

Y, por otro lado, cien dólares hoy, no valen lo mismo en un año. Gracias a la inflación. Cada vez podemos comprar menos con esos cien dólares. Es un sistema ultra dinámico.

Si al vender algo das mucho crédito, aparte de confiar en la persona, tienes atado un riesgo por haberlo hecho.

Pagar por anticipado, hacerlo en pesos nacionales o en dólares, todo conlleva fluctuaciones en el valor del dinero.

Pero no solo eso, su valor es relativo hasta para nuestra edad. Cien dólares para un niño son una gran fortuna, mientras que para un adulto pueden ser solo un fin de semana o las compras de la quincena.

Gastar o Invertir

Teniéndolo surge una disyuntiva que muy poca gente considera. Cuando recibo el dinero, ¿qué hago con él? Hay gente que automáticamente recibe y gasta, sin más, puede ser porque su rutina ya está establecida de esa manera o porque su situación así lo exige.

Pero mantienen un equilibrio que no es muy recomendable en las finanzas, todo lo que sale es igual a lo que entra.

Cuando recibimos algo tenemos una decisión que no debemos obviar, ¿qué hago con esto? Puedo gastarlo en alguna diversión, una necesidad, guardarlo y ahorrarlo o invertirlo con la esperanza de que genere algún rendimiento.

Es una responsabilidad importante, porque salir de la rutina de recibir y gastar puede hacer una gran diferencia, pero lo hablaremos en otro post. Pero opciones no faltan, infinidad de instituciones de todo tipo dispuestas a recibir nuestro dinero, para hacer transacciones, para guardárnoslo, o hasta para estafarnos y saciar su sed. Opciones para su salida no faltan, pero requiere mucha sabiduría y calma para conocer cuáles son las mejores para nosotros según nuestras metas, necesidades, situación, etc.

No puedo evitar recordar un anuncio de un falso “gurú” financiero donde despreciaba el ahorrar $500 al año porque para él, $500 no dejan de ser eso, y que si uno va a ahorrar solo vale cuando son miles o, mejor, millones.

O sea que ahora hasta despreciamos el dinero, como si existiese una línea invisible que divide un mal monto de un buen monto empujándonos no solo a querer tener dinero, sino a tener mucho.

Otra persona decía que el dinero solo vale el tiempo que invertiste por ganarlo, es decir que un auto no cuesta $20,000 sino tal vez 5 o 10 años de trabajo. Compra una casa financiada por el banco cuesta no solo trabajo pasado, sino trabajo futuro, 3 décadas en promedio de una parte de nuestros ingresos.

El dinero no lo es todo, y por eso creo que hay que entenderlo para no quedar atrapado en sus redes. Puede volvernos locos sin duda (teniéndolo o desesperados por tenerlo), puede amplificar muchas negativas, pero también positivas.

Conclusiones

¿Qué se puede concluir respecto a un tema tan enigmático? Dejo a cada una y uno que saquen sus propias conclusiones y lo más importante, que encuentre su postura respecto al dinero.

Te deseo lo mejor.

Buena caza, guerreras y guerreros.

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