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Actividad – Pasividad

Hacer, o no hacer, he ahí la cuestión.

Consumir horas y horas de contenido para que el proyecto que tienes en mente sea perfecto, pero nunca lo empiezas. Ver decenas de videos sobre ejercicios y alimentación, pero no haberlos intentado ni una vez. Y la analogía relacionada a nuestra comunidad, navegar durante semanas aprendiendo sobre empresas, negocios y finanzas, pero sin atrevernos a dar el primer paso.

Y es que ahora con acceso ilimitado a entretenimiento y conocimiento nos es demasiado fácil caer en el papel pasivo de ser receptores de todo este contenido, es mucho más fácil pasar horas sentado sin hacer nada en lugar de salir al mundo e intentar construir algo. Estamos permitiendo que se genere un desbalance entre ser personas activas, que construyen, crean, impactan y ser personas pasivas que sueñan, imaginan, contemplan y disfrutan de aquello que ha sido creado por otras personas. Ninguno de ambos estratos es malo, lo que sí genera problemas es dejar que el sistema se desbalancee a tal punto de que nos convirtamos únicamente en consumidores de contenido sin ninguna intención de crear, de hacer una diferencia.

La pasividad desmesurada puede generar pereza, al hacerlo toda la energía que tenemos dentro, aquella que está destinada a la actividad no encuentra salida y toma otros caminos que incluso pueden causar problemas como una especie de espiral destructiva.

O, por el contrario, perdernos en el hacer, sin darnos un respiro para disfrutar lo que nos rodea, porque hay gente tan apresurada que no sabe ni adónde va. Considero que el hacer y el no hacer son parte de un sistema que entra en armonía cuando ambos están balanceados, cuando disfrutas de las cosas a tu alrededor, pero al mismo tiempo entregas de tu tiempo y tu energía para crear, aportar, y hacer una diferencia.

Un ejemplo burdo, pero la diferencia entre un “viewer” y un influencer es que uno consume contenido y el otro lo crea, piensa en tu influencer favorito, tú ves su contenido, mientras esa persona crea algo, se expone y repite. Entender la diferencia define el resultado final.

A lo que nos atañe, no sirve ver horas y horas de material sobre cómo abrir un negocio exitoso si no das el primer paso y lo intentas, en nuestras cabezas esperamos que sea perfecto antes de dar el salto, pero ese momento difícilmente llegará, y el ciclo del aprendizaje solo se cierra cuando pones en práctica lo aprendido. Por otro lado, gente que quiere actuar sin haber invertido ni un segundo de su vida en aprender cómo hacerlo tampoco tiene muchas chances de lograrlo.

Analiza cómo inviertes tu tiempo actualmente, yo lo hice, y vi que pasaba horas al día “aprendiendo” sobre organizaciones, finanzas y demás, pero fue cuando empecé a dar mis primeros pasos que noté lo diferente que es estar en el terreno intentando lograr resultados, al mismo tiempo, pude apreciar la importancia de haber aprendido lo suficiente como para tener las armas de combate que me permiten avanzar día a día.

El reto de estas dos fuerzas que chocan entre sí y causan conflicto es justamente aprovecharlas a nuestro favor, dedicar tiempo de “no hacer” para aprender, divertirnos y contemplar y el tiempo de “hacer” para generar impacto y dejar huella.

Buena caza, guerreras y guerreros.

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